En respuesta al comentario de un lector, Lucas Fdez, a
la entrada anterior quiero contestar a las diversas preguntas que me plantea.
¿Hay un Bien absoluto?
Sí, en el Bien absoluto se juntan las dos aspiraciones humanas fundamentales, lo correcto y la felicidad absolutas, pero alcanzarlo está lejos de las posibilidades humanas.
La idea de Bien absoluto no se puede obtener de un conocimiento estricto por la experiencia, es un ideal, una idea a priori, que podemos imaginar o, al menos, creer. En todo caso, alcanzar el Bien absoluto, no debe ser el fundamento de determinación de nuestra voluntad sino, simplemente, hacer el bien.
La vida no trata tanto de ser felices sino de ser dignos de esa felicidad para ello tenemos tanto el imperativo kantiano como la regla de Jesús. Trata a los demás como te gustaría ser tratado.
¿Podemos desear a los demás lo que deseamos?
Por supuesto, pero estamos perdiendo el tiempo. Cada persona tiene unos gustos y unas necesidades propias, si desconocemos su situación lo que para nosotros es bueno, para ellos puede ser un castigo. Dejemos que cada uno tenga sus propias deseos y aspiraciones.
¿Lleva el deseo al lado oscuro o más bien a la insatisfacción y a la frustración?
Indudablemente, como decía Aristóteles, todo en exceso o en defecto es malo, es en el término medio donde está la virtud. El desear algo no es malo en sí. Un exceso puede llevarnos al lado oscuro, movernos con fines exclusivamente egoístas, y también traernos insatisfacción y frustación al no alcanzar unos fines demasiado altos. Por defecto, no desear mejorar nuestra situación tampoco sería justo con nosotros mismos.
¿Existe Dios?
Dios existe, pero no es un humano, pensar así es como reconocer a los dioses humanizados de la antigua Grecia, con sus virtudes y sus propios defectos. Dios está en todas partes, en cada molécula, en cada ser, en todas partes, todos y todo formamos parte de Dios.
¿Si existe nos desea el Bien o nos ignora?
Te voy a dejar una Reflexión sobre Dios, de Baruch Spinoza, al que te aconsejo que leas, para veas una opinión muy cercana a la mía.
"Dios hubiera dicho:
¡Deja ya de estar rezando y dándote golpes en el pecho! Lo que quiero que hagas es que salgas al mundo a disfrutar de tu vida. Quiero que goces, que cantes, que te diviertas y que disfrutes de todo lo que he hecho para ti, los ríos, los lagos, las playas. Ahí es en donde vivo y ahí expreso mi amor por ti. Deja ya de culparme de tu vida miserable; yo nunca te dije que había nada mal en ti o que eras un pecador, o que tu sexualidad fuera algo malo. El sexo es un regalo que te he dado y con el que puedes expresar tu amor, tu éxtasis, tu alegría.
Así que no me culpes a mí por todo lo que te han hecho creer. Deja ya de estar leyendo supuestas escrituras sagradas que nada tienen que ver conmigo. Si no puedes leerme en un amanecer, en un paisaje, en la mirada de tus amigos, en los ojos de tu hijito… ¡No me encontrarás en ningún libro!
Confía en mí y deja de pedirme, ¿me vas a decir a mí como hacer mi trabajo? Deja de tenerme tanto miedo. Yo no te juzgo, ni te critico, ni me enojo, ni me molesto, ni castigo. Yo soy puro amor. Deja de pedirme perdón, no hay nada que perdonar. Si yo te hice… yo te llené de pasiones, de limitaciones, de placeres, de sentimientos, de necesidades, de incoherencias… de libre albedrío,¿cómo puedo culparte si respondes a algo que yo puse en ti? ¿Cómo puedo castigarte por ser como eres, si yo soy el que te hice? ¿Crees que podría yo crear un lugar para quemar a todos mis hijos que se porten mal, por el resto de la eternidad? ¿Qué clase de dios puede hacer eso? Olvídate de cualquier tipo de mandamientos, de cualquier tipo de leyes; esas son artimañas para manipularte, para controlarte, que sólo crean culpa en ti.
Respeta a tus semejantes y no hagas lo que no quieras para tí. Lo único que te pido es que pongas atención en tu vida, que tu estado de alerta sea tu guía. Amado mío, esta vida no es una prueba, ni un escalón, ni un paso en el camino, ni un ensayo, ni un preludio hacia el paraíso. Esta vida es lo único que hay aquí y ahora y lo único que necesitas.
Te he hecho absolutamente libre, no hay premios ni castigos, no hay pecados ni virtudes, nadie lleva un marcador, nadie lleva un registro. Eres absolutamente libre para crear en tu vida un cielo o un infierno. No te podría decir si hay algo después de esta vida, pero te puedo dar un consejo. Vive como si no lo hubiera. Como si esta fuera tu única oportunidad de disfrutar, de amar, de existir. Así, si no hay nada, pues habrás disfrutado de la oportunidad que te di. Y si lo hay, ten por seguro que no te voy a preguntar si te portaste bien o mal, te voy a preguntar ¿Te gustó?… ¿Te divertiste?… ¿Qué fue lo que más disfrutaste? ¿Que aprendiste?…
Deja de creer en mí; creer es suponer, adivinar, imaginar. Yo no quiero que creas en mí, quiero que me sientas en ti. Quiero que me sientas en ti cuando besas a tu amada, cuando arropas a tu hijita, cuando acaricias a tu perro, cuando te bañas en el mar.
Deja de alabarme, ¿qué clase de Dios ególatra crees que soy? Me aburre que me alaben, me harta que me agradezcan. ¿Te sientes agradecido? Demuéstralo cuidando de ti, de tu salud, de tus relaciones, del mundo. ¿Te sientes mirado, sobrecogido?… ¡Expresa tu alegría! Esa es la forma de alabarme.
Deja de complicarte las cosas y de repetir como perico lo que te han enseñado acerca de mí. Lo único seguro es que estás aquí, que estás vivo, que este mundo está lleno de maravillas. ¿Para qué necesitas más milagros?¿Para qué tantas explicaciones? No me busques afuera, no me encontrarás. Búscame dentro… ahí estoy, latiendo en ti."
¿Vale la pena perder el tiempo en filosofar?
Después de leer la anterior reflexión de Spinoza, ¿no crees que vale la pena perder un poco de tu tiempo en adquirir conocimientos para la vida?