Cuando el Mundo se llena de Tinieblas siempre emerge una Luz.

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jueves, 25 de enero de 2018

Cómo meditar, el secreto del Mindfulness o Conciencia Plena

Actualmente hay un reconocimiento cada vez mayor de la psicología occidental sobre prácticas de origen oriental y religioso, tal como es la Meditación o los estiramientos, como medios efectivos para mejorar nuestro bienestar emocional.

Entre ellas se encuentra el Mindfulness o Conciencia Plena en el aquí y ahora. Una de las raíces del estrés es nuestra preocupación, es decir, en ocupar nuestra mente en cosas que tienen que venir y, de ahí, el prefijo "pre-" delante en la misma palabra.

Nuestra mente necesita tranquilidad pues es como un estanque, si removemos el agua, seremos incapaces de ver el fondo, de conocernos a nosotros mismos, de ser conscientes de nosotros mismos. Mucha gente son auténticos zombies inconscientes, que pasan por la vida, en vez de vivir la vida. Lo podemos ver en la calle todos los días, gente con prisa, automática, con la cabeza llena de pensamientos. Haz la prueba. Simplemente, si vas por la calle, párate un segundo y observa con tus sentidos, vacía tu mente, verás todo el estrés que te rodea.

Ese segundo de observación es la experimentación de la Conciencia Plena. Nuestro cuerpo es capaz de observar con todos los sentidos, pero nosotros nos cegamos en uno solo y, por si fuera poco, nuestra mente no está atenta a todo lo que nos rodea. Podemos cambiar eso con un pequeño ejercicio diario como es la meditación. Es algo muy sencillo que podemos hacer en casa.

Cómo aprender a meditar.

1. Ponte ropa cómoda y descálzate.

Lo primero es estar cómodo, ponte ropa cómoda y ancha y quítate los zapatos, pues necesitamos a todo nuestro cuerpo y que la energía fluya libremente.

2. Busca un lugar tranquilo.

Es fundamental. Imagina un estanque tranquilo donde nada perturbe esa tranquilidad, así debe ser nuestro lugar que puede estar en el jardín, en la orilla del mar o en una habitación de tu casa. Tienes que estar totalmente cómodo/a y tranquilo/a para sumergirte en la meditación.

3. Posición correcta.

Esto es lo más difícil porque mucha gente cree que hay que hacer posturas raras para ello pero hay varias opciones porque puede ser en la postura clásica, sentados en una silla o tumbados. Recuerda, lo importante es la meditación, la postura ayuda.
postura clásica

tumbado












sentado
andando





4. Céntrate en un objeto

Esto es la meditación propiamente dicha. Vacía tu mente. Céntrate en un objeto o en la respiración (preferentemente con los ojos cerrados) o céntrate en sonidos repetitivos pero agradables (música suave o de la naturaleza).

5. Respira

No muy fuerte, eso sí, con suavidad. Normalmente vendrán pensamientos a la cabeza porque, aunque queremos centrarnos, la mente necesita su tiempo para adaptarse. Acepta los pensamientos, es normal, lo estás haciendo muy bien y vuelve a centrarte en la respiración pausada y suave.

6. Márcate un tiempo previamente

No es necesario que sean horas, lo ideal son 20 minutos, pero está bien empezar por pequeños lapsos de tiempo de 1 minuto, 5, 10, ... etcétera. Lo puedes ir ampliando poco a poco. Es más importante en la constancia diaria que hacer 2 horas 1 día y 6 no hacer nada. También se recomienda el mismo momento del día, donde podremos aprovechar ese instante de rutina para simplemente ser conscientes.

7. Haz estiramientos

Cuando termines desperézate hacia el cielo y nota como, de repente, tienes energía renovadas y te invade una paz y calma en todo tu ser. Ese es el mayor beneficio de la Conciencia Plena. Dejemos que nuestro espíritu fluya con la naturaleza del mundo y fusionémonos con él.

Y es que, como he dicho anteriormente, desde la psicología, muchos profesionales se han dado cuenta de los beneficios de la meditación, y concretamente de la Conciencia Plena, para la salud mental, las relaciones interpersonales, la creatividad o el rendimiento óptimo, tanto en el deporte, la escuela o el trabajo, es decir, para todos los aspectos de la vida.



jueves, 4 de enero de 2018

Alfa y Omega

Enero es un mes de transición, una puerta, entre el año que dejamos atrás y el que entramos, pero es un mes duro pues estamos al principio del invierno.

Es un mes de balance, de reflexión, cerramos el año pasado, como la letra Omega del alfabeto griego, donde debemos pensar cómo nos ha ido el año y qué es lo que nos ha acontecido.

Es por ello que mucha gente, a primeros de año, realiza sus promesas de cambio, de mejora, en aquello que cree que sabe ha hecho mal pero creo que las hacemos un poco a la ligera. Tradicionalmente nos damos solo una noche para formular nuestros propósitos de año nuevo y pensamos que así, por desear algo, se hará realidad.

No nos damos tiempo a reflexionar con profundidad. Deberíamos, al menos, tomarnos una hora al día, durante una semana, en silencio, solo con nosotros mismos para analizar lo bueno y lo malo que hemos vivido, pues no todo en el balance es malo. Balance viene del baile de dos platos contrapuestos, de lo bueno y de lo malo, igual que el Alfa y Omega, aprender de nuestros excesos y de los defectos, para buscar nuestro equilibrio.

Un deseo no cambia nada, una decisión lo cambia todo.

Es por ello, una vez que hemos analizado el año pasado dónde hemos perdido nuestro equilibrio, que nos damos un año, si es necesario, para recuperarlo. De nuevo estamos en la casilla de salida, como la letra Alfa es la primera del alfabeto griego. De nuevo, todo depende de nosotros. Todo y nada. Es hora de empezar el año con la mejor decisión: decidas lo que decidas, vive el ahora, porque pase lo que pase, bueno o malo, todo pasa y todo regresa a la casilla de salida.

Es un momento breve, una hora al día, durante una semana, para balancear nuestras emociones, miedos, anhelos y esperanzas. Aprender de aquello que nos ha hecho pasar un mal trago, aceptarlo porque nadie dijo que la vida fuese justa y, sabiendo qué no queremos volver a vivir, decidir cambiarlo.

Es una puerta, enero, la que atravesamos que nos sirve para reflexionar que siempre que tengamos que comenzar algo, cualquier cosa, los comienzos no tienen que ser fáciles pero, siendo constantes, paso a paso, alcanzaremos nuestros fines. Es un mes de optimismo, de esperanza, porque si comenzamos en el Alfa y queremos llegar al Omega tendremos que pasar por todas las letras intermedias en nuestro camino.