La fe en una creencia, en una religión, no es algo que esté de moda hoy día. Cada vez más en el mundo occidental lo moderno es llamarse "racional" y "científico" cuando nos referimos a nuestro sistemas de creencias pero, ¡qué equivocados estamos! ¡Si somos auténticas veletas emocionales!
No culpo a la gente. Las instituciones religiosas tienen mucha culpa de ello. Es una consecuencia real de la falta de miedo al destino, una falsa seguridad, un castillo de naipes que, cuando caiga, nos hundirá en una de las más profundas depresiones. Debemos comprender que desconocemos qué nos deparará el destino. Por ello, no debemos creer que todo lo bueno ocurre porque "nos lo merecemos" ni enfadarnos por aquellas cosas horribles que nos pueda ocurrir. No nos merecemos ni lo uno ni lo otro, por tanto, nos debería hacer sentir indiferente (Séneca 5, Sobre la Felicidad). Alégrate de aquello que has conseguido porque está en tu mano.
He conocido la noticia de una adolescente a la que se le ha aplicado un suicidio asistido en Holanda. Me niego a llamarlo eutanasia. Soy un gran defensor de la vida, de mi vida, y esto no tiene nada que ver con ningún fracaso en los remedios paliativos ante una enfermedad grave. Esa chica sufría un dolor profundo en su alma. Ha sido una derrota de la sociedad entera europea. Esa chica, físicamente sana, ha decidido terminar con su vida y otros han colaborado en ello.
La fe cristiana es puro estoicismo. Es una religión que ayuda precisamente en los momentos más difíciles. Cuando todo falla la Fe son esas manos que, como un niño que pierde el equilibrio al dar sus primeros pasos, más fuerte nos asimos para no caernos. Y si nos caemos, nos vuelven a levantar. Pero, sobre todo, para no dejar de andar. Estamos tan acostumbrados a no sufrir verdaderas dificultades que llegamos a pensar que somos totalmente autosuficientes. Es solo una ilusión. Apenas somos unos pequeños bebés que están empezando a andar por sí mismos.
Entiendo que andar solos da miedo, mucho miedo. En realidad, mucha gente es incapaz de pensar por sí misma, aunque crea erróneamente que lo hace. Ante la falta de referentes morales dependemos de otros. Necesitamos un líder político, un referente deportivo, una ideología, una moda sobre la salud para poner todas nuestras esperanzas futuras en ello pero, en realidad, no queremos pensar por nosotros mismos.
¿Cuánta gente es incapaz de razonar unas ideas políticas sin referirse a simples eslóganes? Sin pensar las consecuencias prácticas de la aplicación de medidas similares en la sociedad. ¿Cuánta gente vive en una espiral de ecologismo/veganismo/naturismo? Lanzándose a ello ciegamente sin pensar si en realidad es tan sano cómo lo venden. ¿Cuánta gente se dice racional y se deja manipular por sentimentalismos baratos? Todos estos ejemplos son, en realidad, ejemplos de gente que se ha soltado de la mano de la Fe y de la Religión para agarrarse a otras "manos" que le digan cómo tienen que vivir sus vidas, pero en realidad dan tumbos sin rumbo fijo. Acaban mareados, vacíos. Buscan fuera lo que deberían buscar dentro de sí mismos.
La religión cristiana, la del Evangelio, invita a seguir el ejemplo y las enseñanzas de Jesús pero como una guía. No para que te aferres a las manos de sus representantes. Piensa por ti mismo, anda por ti mismo, es tu camino. Jesús es una guía, ¡vive por ti mismo! Es increíble la cantidad de gente que se escandaliza por las declaraciones de tal cardenal o del Papa, ¿acaso son ellos los que te tienen qué decir cómo vivir tu vida? En realidad, lo intentan. Son como los políticos, siempre decidiendo qué es lo mejor para los demás, pero ellos seguro que no se aplican el cuento.
¿Qué significa "vive por ti mismo"? Sé racional, es decir, usa tu propia razón y sentido común para guiar tu vida. Escucha a otros pero no te sientas obligado a obedecer las directrices de nadie más que de ti mismo. Te tropezarás, te caerás, pero alcanzarás la felicidad de hacer siempre lo correcto (Séneca 6, Sobre la Felicidad). Sé honesto contigo mismo y busca cómo hacer lo correcto. Si tienes dudas busca consejo en alguien que respetes o en el Evangelio. Pero no te sientas obligado por nada ni por nadie, salvo por tu conciencia, por tu razón.
Cuando el Evangelio de San Juan (1:1) dice: "En el principio existía el Logos, y el Logos estaba con Dios, y el Logos era Dios". Muchas veces se traduce como Verbo o Palabra, porque realmente la palabra es muy poderosa y en el Evangelio de San Mateo se dice: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarlo" (San Mateo 8:5-11) pero esa es otra historia aunque a menudo se confunden. El Evangelio de San Juan, escrito originalmente en griego, dice Logos, que significa Razón. Solo cuando empezamos a usar nuestra razón es cuando empezamos a estar en comunión con Dios. Es hora de soltarnos de todas aquellas "manos" que quieren guiar nuestros pasos y de que empecemos a andar por nosotros mismos.

