Cuando el Mundo se llena de Tinieblas siempre emerge una Luz.

Buscar este blog

martes, 26 de junio de 2018

Conócete a tí mismo

"Gnothi Seauton" inscripción en el Templo de Apolo, encima del Oráculo de Delfos.

El lenguaje simbólico no es un lenguaje para el día a día sino un lenguaje para reflexionar porque se puede interpretar de muchas formas, infinitas formas, para adquirir un conocimiento, el Conocimiento, de mi propia psique y de la humanidad en general así como del cosmos.

Sinceramente no pienso que seamos SOLO un conjunto de células vivas, eso es un pensamiento muy existencialista y, desde mi punto de vista, negativo ya que, por esa regla, ¿qué me impide que dañar/esclavizar/suprimir a otros, a los animales, al medio ambiente, a mí mismo? Según ese triste pensamiento nada tendría ninguna importancia, nada puedo hacer para cambiar ni yo ni mi mundo, pues no soy nada, y ni siquiera tiene importancia planteárselo porque haga lo que haga estoy abocado a morir, ¿para qué alargar la agonía?

Es, a través del conocimiento de los mitos y símbolos, la forma tradicional de acercarse el ser humano para conocerse más, su propia psique, sus propias motivaciones, hasta su propio mito para alcanzar el fuego de su propia felicidad, tal y como hizo Prometeo. La psicología es una ciencia muy reciente que, lamentablemente, tiene una rama que simplifica el ser humano a procesos químicos. Son los mitos los que te permiten acercarte a la historia real, artística y metafísica de la humanidad, porque todos somos uno, y, al mismo tiempo, me permite conocerme a mí mismo individualmente porque mi situación actual es única para mí. Las interpretaciones son infinitas y depende de cada persona y de sus propias circunstancias.

Ese es el gran misterio de Dios: ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo (Jesús dixit), pero ámate a tí mismo primero, ¿cómo puedo amarme y amar a los demás? Conociéndome y aceptándome. Son unas guías para poder recorrer tu camino con confianza hacia la felicidad, en definitiva, con fe. Fe en uno mismo. El ser humano es el producto de su tiempo pero también del tiempo pasado y si no sabemos de dónde venimos, ¿cómo podremos saber a dónde vamos? "Conócete a tí mismo" estaba en el templo de Apolo donde se hallaba el oráculo de Delfos. Si no te conoces a tí mismo no sabes por qué has hecho lo que has hecho, ni sabrás por qué harás lo qué harás. Conocer el pasado ayuda a ver el futuro.

Después de reflexionar sobre ello, apartando la duda y desesperación existencialista reinante, por fin sé por qué NO dañar/esclavizar/suprimir a otros, a los animales, al medio ambiente, a mí mismo. De repente todo tiene más importancia, puedo averiguar qué hacer para cambiar mi yo y mi mundo o, al menos, aceptarme con mis imperfecciones. Porque los dioses clásicos eran imperfectos como los seres humanos, ¿querrá decir que el ser humano tiene algo de divino?

"Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". (Juan 1:14)


lunes, 25 de junio de 2018

Carnívoro o vegetariano

Mar 7:15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.

El ser humano ha tenido que hacer frente a muchos dilemas morales a lo largo de la historia, algunos incluso los desconocemos hoy en día por ser algo de hace miles de años, como es el caso de tener que matar a animales para poder alimentarse.

Las diferentes religiones han creado misterios o mitos rituales para entender que un acto aparentemente cruel como es el matar un animal, o una planta como plantean los jainitas, una secta del budismo, no está mal hecho, no es pecado por decirlo de alguna manera.

El misterio de la vida está en ese acto. Hoy en día estamos muy industrializados, tanto en los bienes de consumo como con la comida, todo es un bien de consumo más, siendo un bien abundante pierde su característica de necesidad. Hemos perdido ese significado tanto para la vida externa como para la interna.

Desde la prehistoria el ser humano ha sido un animal omnívoro y, por tanto, ha podido recolectar alimentos comestibles vegetales como cazar pero el hecho de cazar no era un mero acto de alimentarse. Se era consciente de que se acababa con una vida, la vida de un animal es tan importante como la vida de un ser humano desde el punto de vista filosófico y religioso, y por ello antes del acto de la caza se realizaba un ritual de agradecimiento a Dios y al espíritu del animal. De ello son testimonio las pinturas rupestres alrededor de todo el globo y todas las culturas.

No se trata de una caza sino de un sacrificio. Muere el cuerpo, para continuar la vida de los que va a alimentar, y liberar su alma. No se celebra solo su muerte, sino la esperanza de resurrección, es decir, es un ritual de devolución del espíritu del animal a la naturaleza para que esta naturaleza lo devuelva a la vida y continuar así el ciclo de la vida. Igual pasará el ser humano cuando muera su cuerpo volverá a la naturaleza y liberará su espíritu.

En el judaísmo se pasa de una sociedad donde se ha superado la caza como necesidad. Es una sociedad agrícola y ganadera. Igual como se conmemora el acto de Dios cuando sacrificó al cordero y salvó al hijo de Abraham. No es matar al animal por matarlo sino que se sacrifica para que su familia pueda seguir viviendo, he ahí el significado de la orden de Dios de sacrificar a su hijo. Es una toma conciencia del ciclo de la vida. Unos mueren y otros viven. Se ofrece ese sacrificio a Dios para que resucite el espíritu del animal.

Igual pasa en el cristianismo. Se conmemora el sacrificio del animal más preciado, el ser humano, por salvar a los demás: "yo soy el cordero de Dios" o "tomad mi carne y mi sangre" que es Jesús, el Hijo de Dios, por nosotros. No es un acto real, no hay canibalismo como denunciaban los romanos, sino que es un acto simbólico de Dios y del Hombre, una visión trascendente, se muere el cuerpo y se salva el alma. Es una visión trascendente del Ser Humano. El ciclo de vida continua, polvo somos y en polvo nos convertiremos. Al mismo tiempo el cristianismo afianzó su carácter globalizador y universal al obviar leyes absurdas y arbitrarias como la de los animales impuros. El cristianismo triunfa con su visión trascendente porque nosotros, como hijos de Dios, somos un puente entre el Cielo y la Tierra.

No debemos temer comer carne o vegetales o decidirnos por solo uno de ambos. Es interesante ser consciente que comer es una necesidad y del sacrificio que hacen animales y plantas, seres sintientes, para que continuemos con vida. Agradezcamos a Dios antes de cualquier comida el sacrificio y la bendición de tener esos bienes en nuestra mesa porque un día nuestro cuerpo será alimento para la tierra y el ciclo de la vida continuará.