Os deseo una Feliz Navidad con mis mejores deseos para vosotros y vuestras familias. El año que viene nos volvemos a ver, un abrazo para todos.
Cuando el Mundo se llena de Tinieblas siempre emerge una Luz.
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domingo, 23 de diciembre de 2018
viernes, 30 de noviembre de 2018
La Invitación
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| Imagen de Toro Sentado. |
No me importa la edad que tengas. Quiero saber si te arriesgas buscando como un loco el amor, los sueños, la aventura de estar vivo.
No me interesa saber qué planetas cuadran tu luna. Quiero saber si has tocado el corazón de tu propio dolor, si te han abierto las traiciones de la vida o si te has contraído y cerrado de miedo a más dolor.
Quiero saber si te puedes sentar con el dolor, el mío o el tuyo sin moverte para esconderlo o apagarlo o conciliarlo.
Quiero saber si puedes estar con alegría, mía o tuya; si puedes bailar con desenfreno y dejar que el éxtasis te llegue a la yema de los dedos sin precaverte a ser cuidadoso, realista o a recordar las limitaciones del ser humano.
No me importa si lo que me cuentas es verdad. Quiero saber si puedes desilusionar a alguien siendo fiel a ti mismo; si puedes soportar la acusación de traición sin traicionar tu propia alma.
Quiero saber si puedes ser fiel y, por tanto, digno de confianza.
Quiero saber si puedes ver la belleza aunque no sea bonita cada día, y si puedes ver el origen de tu vida a partir de la presencia de Dios. Quiero saber si puedes vivir con el fracaso, el tuyo y el mío, y ponerte a orillas de un lago y gritarle a la luna plateada: «¡Sí!».
No me importa dónde vivas o cuánto dinero tengas. Quiero saber si después de la noche del dolor y la desesperación, abatido y magullado hasta el tuétano, puedes levantarte y ocuparte de las necesidades de los niños.
No me interesa quién eres, ni cómo llegaste aquí. Quiero saber si te quedarás conmigo en medio del fuego y no escaparás.
No me interesa qué o dónde o con quién has estudiado. Quiero saber qué te sostiene por dentro cuando se derrumba todo lo demás.
Yo quiero saber si puedes estar solo contigo mismo; y si realmente te gusta la compañía que tienes en los momentos vacíos.
Oriah, el Soñador de la Montaña,anciano nativo americano, 1994.
Extracto del libro "Inteligencia Espiritual" de Danah Zohar e Ian Marshall.
Editorial Plaza & Janes.
Editorial Plaza & Janes.
miércoles, 28 de noviembre de 2018
Inteligencia Espiritual
Los estudios científicos sobre la mente humana son muy, pero que muy recientes con respecto a la historia de la evolución humana. El método científico apenas tiene 200 años y la mente humana, como objeto de investigación, sigue siendo un misterio que resulta fascinante.
El primero en poner de relieve un estudio serio sobre la inteligencia humana fue Alfred Binet, a principios del siglo XX, haciendo hincapié en la inteligencia lógico-matemática e instrumental. Estos estudios sobre la inteligencia humana es la culminación lógica de la fascinación por la razón que comenzó en el siglo XVIII con la Ilustración.
Pero la ciencia también evoluciona. Las dicotomías racional-animal, blanco-negro, bueno-malo, que tan aficionados somos en occidente, a etiquetar todo, ha demostrado ser útil para las clasificaciones científicas y académicas pero falaz e inútil para nuestro mayor provecho, conocernos a nosotros mismos.
En la década de los 60, Howard Gardner, realizó un estudio en el que demostró que la "inteligencia" humana no se puede separar en solo dos ramas estancas. Demostró que el Ser Humano, como ser animal social, tiene otros tipos más de inteligencias entre ellas la emocional o inteligencia interpersonal, ¿pero existen solo esas dos inteligencias?
Diferentes tipos de inteligencias
Hoy en día podemos superar el establecimiento de compartimentos estancos de inteligencia, algo que no es real ni práctico, porque hacernos elegir entre racional o instintivo es como querer vivir con la mitad de nuestro cerebro. No tiene sentido. Somos emocionales y racionales, ying y yang, principio y fin, alfa y omega.
Los tres niveles de inteligencia, según Howard Gardner, son:
Nivel I - Inteligencia emocional. Es el nivel basado en nuestros instintos, impulsos y sensaciones y el que debemos aprender para poder vivir en sociedad y saber interpretar nuestras emociones y las de los demás. Marca nuestro éxito social y de supervivencia animal. Es el cuerpo.
Nivel II - Inteligencia cognitiva. Es el nivel por el cual usamos nuestra razón y nuestra capacidad intelectual para resolver problemas lógico-matemáticos. Con ella nos diferenciamos de los animales pues podemos razonar y obtener conclusiones teórico-prácitcas. Es la mente.
Nivel III - Inteligencia espiritual. Es el nivel trascendente donde una combinación de nuestra parte animal y de nuestra parte racional nos proporciona la capacidad de transcender nuestra propia existencia y naturaleza mirar hacia nuestro espíritu y darle sentido a la vida. Es el espíritu.
La inteligencia Espiritual es aquella con la que conseguimos ser felices, con la que conseguimos vivir con nosotros mismos habiendo dado respuestas emocionales concretas a una situaciones específicas, es aquella con la cual producimos la satisfacción por el deber cumplido (como decía Kant), es aquella que nos hace dignos de ser felices.
La química recetada por los psiquiatras es capaz de inducir la felicidad mediante fármacos pero nunca ser dignos de esa felicidad, una felicidad obtenida por el cumplimiento de nuestro deber moral y eso es, en definitiva, trascender nuestro instinto y nuestra razón.
jueves, 6 de septiembre de 2018
10 Consejos para ser feliz
1 - Haz una cosa al tiempo.
No quiero decir que no tengas muchas cosas que hacer, aquellos que tienen niños hace años que no saben lo que es no tener algo que hacer, sino que una buena organización soluciona mucho el estrés provocado por la vida actual.
Ese estrés es el que nos provoca ansiedad, depresión, enfados, etc. Y ese estrés se transmite a los demás. Organízate y analiza si hay tareas que puedes delegar o, incluso, suprimir. Recuerda, no hacer nada no es ser feliz, sino hacer aquello que queremos hacer es lo que nos hace felices.
2 - Conoce el problema.
Saber a qué nos enfrentamos nos trae tranquilidad porque siempre alguien ha pasado por lo mismo y hay soluciones para cada problema. No somos los primeros seres en la tierra, ha habido muchas personas antes que nosotros en la historia de la humanidad. La mayoría de los problemas alguien los ha pasado, analizado y solucionado con anterioridad. También si conocemos las consecuencias de nuestras acciones pueden prevenir con antelación problemas posteriores. De nuevo, organízate y sé feliz.
3 - Aprende a escuchar.
Aprender a escuchar no es lo mismo que: haz caso a todo lo que te digan. Escucha a los demás, siempre puede haber buenas ideas, pero analiza todo aquello que escuchas y valora por ti si te aporta o no a tu felicidad. Al final eres tú quien decide, quien tiene que tomar la decisión, esa es la consecuencia de la libertad. Los consejos están bien pero el seguirlos o no, y asumir las consecuencias de los actos, es parte de la vida.
4 - Aprende a preguntar.
No pasa nada por reconocer que no sabemos de todo. Sócrates, el gran filósofo de la antigüedad, reconocía que solo sabía que no sabía nada. Lo que sabemos es solo una gota en el mar del conocimiento total de la humanidad. Si no sabes, pregunta, consulta. Hoy en día, en la Era de la Información, es un delito no formarse e informarse pero con sentido común. Un exceso de información terminará por hacernos perder el tiempo.
5 - Usa el Sentido común.
Es el menos común de los sentidos y todos lo tenemos, otra cosa es que lo usemos o no. La intuición forma parte del Sentido Común. En caso de duda, sobre hacer o no hacer algo, mejor no hacer nada. La mayor parte de las decisiones que tomamos no son tan urgentes como para obligarte a hacer nada. Algunas veces actuamos porque prevemos que no actuar puede traernos consecuencias nefastas, pero muchas veces son nuestros miedos los malos consejeros. Mantén la calma y actúa si verdaderamente es necesario.
6 - Acepta que el cambio es inevitable.
A veces añoramos tiempos más felices. El cambio es inevitable forma parte de la vida y no siempre son agradables esos cambios. Acepta el devenir de la vida. No todo es controlable, no decidimos el tiempo que nos toca vivir pero sí cómo vivir el tiempo que nos ha sido dado. Procuremos vivir el tiempo que nos ha sido dado siendo felices.
7 - Admite los errores.
Parte del proceso de aprendizaje conlleva una fase continuada de prueba y error. Los errores en la educación actual están penalizados pero es gracias a ellos como aprendemos. La perfección y la felicidad es un proceso de aprendizaje continuo. Disfruta el proceso, no actúes con miedo aunque sí con prudencia. Actúa con Sentido común.
8 - Hazlo simple.
Es sencillo sigue el principio de la parsimonia o Navaja de Ockham, en honor al fraile franciscano Fray Guillermo de Ockham, el cual formula el principio metodológico por el cual elimina, como una navaja, los supuestos más complicados y, la mayoría de las veces, innecesarios. La soluciones complejas tienen que solucionar problemas complejos, normalmente el 80% de los problemas son sencillos, y dejar esas soluciones complejas para el 20% de los problemas que sí lo son. Y si no sabes la solución, pregunta.
9 - Mantén la calma.
Si has seguido los 8 consejos hasta aquí seguramente mantener la calma será la consecuencia lógica pues habremos solucionado aquello que está en nuestra mano y aceptado lo inevitable. Respira profundamente, aclara tus ideas y vive con el fluir de tu vida. Esa es la fundamentación de una vida feliz. A veces, ni todo es tan negro como creemos, ni todo tan bueno. Como reza el consejo taoísta: si algo tiene solución, ¿por qué te preocupas? Si algo no tiene solución, ¿por qué te preocupas?
10 - Sonríe.
Sobre todo al principio de la organización de nuestra vida, cuando reconocemos que todo es un caos, cuando nada nos sale bien es el mejor momento para sonreír. Sonreír psicológicamente influye en nuestro humor y nos predispone a ser felices, así como andar mirando al suelo nos predispone a la tristeza y a la autocompasión. Levanta la vista y sonríe, el futuro está en tus manos y eres feliz.
martes, 26 de junio de 2018
Conócete a tí mismo
El lenguaje simbólico no es un lenguaje para el día a día sino un lenguaje para reflexionar porque se puede interpretar de muchas formas, infinitas formas, para adquirir un conocimiento, el Conocimiento, de mi propia psique y de la humanidad en general así como del cosmos.
Sinceramente no pienso que seamos SOLO un conjunto de células vivas, eso es un pensamiento muy existencialista y, desde mi punto de vista, negativo ya que, por esa regla, ¿qué me impide que dañar/esclavizar/suprimir a otros, a los animales, al medio ambiente, a mí mismo? Según ese triste pensamiento nada tendría ninguna importancia, nada puedo hacer para cambiar ni yo ni mi mundo, pues no soy nada, y ni siquiera tiene importancia planteárselo porque haga lo que haga estoy abocado a morir, ¿para qué alargar la agonía?
Es, a través del conocimiento de los mitos y símbolos, la forma tradicional de acercarse el ser humano para conocerse más, su propia psique, sus propias motivaciones, hasta su propio mito para alcanzar el fuego de su propia felicidad, tal y como hizo Prometeo. La psicología es una ciencia muy reciente que, lamentablemente, tiene una rama que simplifica el ser humano a procesos químicos. Son los mitos los que te permiten acercarte a la historia real, artística y metafísica de la humanidad, porque todos somos uno, y, al mismo tiempo, me permite conocerme a mí mismo individualmente porque mi situación actual es única para mí. Las interpretaciones son infinitas y depende de cada persona y de sus propias circunstancias.
Ese es el gran misterio de Dios: ama a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a tí mismo (Jesús dixit), pero ámate a tí mismo primero, ¿cómo puedo amarme y amar a los demás? Conociéndome y aceptándome. Son unas guías para poder recorrer tu camino con confianza hacia la felicidad, en definitiva, con fe. Fe en uno mismo. El ser humano es el producto de su tiempo pero también del tiempo pasado y si no sabemos de dónde venimos, ¿cómo podremos saber a dónde vamos? "Conócete a tí mismo" estaba en el templo de Apolo donde se hallaba el oráculo de Delfos. Si no te conoces a tí mismo no sabes por qué has hecho lo que has hecho, ni sabrás por qué harás lo qué harás. Conocer el pasado ayuda a ver el futuro.
Después de reflexionar sobre ello, apartando la duda y desesperación existencialista reinante, por fin sé por qué NO dañar/esclavizar/suprimir a otros, a los animales, al medio ambiente, a mí mismo. De repente todo tiene más importancia, puedo averiguar qué hacer para cambiar mi yo y mi mundo o, al menos, aceptarme con mis imperfecciones. Porque los dioses clásicos eran imperfectos como los seres humanos, ¿querrá decir que el ser humano tiene algo de divino?
"Y la Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros". (Juan 1:14)
lunes, 25 de junio de 2018
Carnívoro o vegetariano
Mar 7:15 Nada hay fuera del hombre que entre en él, que le pueda
contaminar; pero lo que sale de él, eso es lo que contamina al hombre.
El ser humano ha tenido que hacer frente a muchos dilemas morales a lo largo de la historia, algunos incluso los desconocemos hoy en día por ser algo de hace miles de años, como es el caso de tener que matar a animales para poder alimentarse.
Las diferentes religiones han creado misterios o mitos rituales para entender que un acto aparentemente cruel como es el matar un animal, o una planta como plantean los jainitas, una secta del budismo, no está mal hecho, no es pecado por decirlo de alguna manera.
El misterio de la vida está en ese acto. Hoy en día estamos muy industrializados, tanto en los bienes de consumo como con la comida, todo es un bien de consumo más, siendo un bien abundante pierde su característica de necesidad. Hemos perdido ese significado tanto para la vida externa como para la interna.
Desde la prehistoria el ser humano ha sido un animal omnívoro y, por tanto, ha podido recolectar alimentos comestibles vegetales como cazar pero el hecho de cazar no era un mero acto de alimentarse. Se era consciente de que se acababa con una vida, la vida de un animal es tan importante como la vida de un ser humano desde el punto de vista filosófico y religioso, y por ello antes del acto de la caza se realizaba un ritual de agradecimiento a Dios y al espíritu del animal. De ello son testimonio las pinturas rupestres alrededor de todo el globo y todas las culturas.
No se trata de una caza sino de un sacrificio. Muere el cuerpo, para continuar la vida de los que va a alimentar, y liberar su alma. No se celebra solo su muerte, sino la esperanza de resurrección, es decir, es un ritual de devolución del espíritu del animal a la naturaleza para que esta naturaleza lo devuelva a la vida y continuar así el ciclo de la vida. Igual pasará el ser humano cuando muera su cuerpo volverá a la naturaleza y liberará su espíritu.
En el judaísmo se pasa de una sociedad donde se ha superado la caza como necesidad. Es una sociedad agrícola y ganadera. Igual como se conmemora el acto de Dios cuando sacrificó al cordero y salvó al hijo de Abraham. No es matar al animal por matarlo sino que se sacrifica para que su familia pueda seguir viviendo, he ahí el significado de la orden de Dios de sacrificar a su hijo. Es una toma conciencia del ciclo de la vida. Unos mueren y otros viven. Se ofrece ese sacrificio a Dios para que resucite el espíritu del animal.
Igual pasa en el cristianismo. Se conmemora el sacrificio del animal más preciado, el ser humano, por salvar a los demás: "yo soy el cordero de Dios" o "tomad mi carne y mi sangre" que es Jesús, el Hijo de Dios, por nosotros. No es un acto real, no hay canibalismo como denunciaban los romanos, sino que es un acto simbólico de Dios y del Hombre, una visión trascendente, se muere el cuerpo y se salva el alma. Es una visión trascendente del Ser Humano. El ciclo de vida continua, polvo somos y en polvo nos convertiremos. Al mismo tiempo el cristianismo afianzó su carácter globalizador y universal al obviar leyes absurdas y arbitrarias como la de los animales impuros. El cristianismo triunfa con su visión trascendente porque nosotros, como hijos de Dios, somos un puente entre el Cielo y la Tierra.
No debemos temer comer carne o vegetales o decidirnos por solo uno de ambos. Es interesante ser consciente que comer es una necesidad y del sacrificio que hacen animales y plantas, seres sintientes, para que continuemos con vida. Agradezcamos a Dios antes de cualquier comida el sacrificio y la bendición de tener esos bienes en nuestra mesa porque un día nuestro cuerpo será alimento para la tierra y el ciclo de la vida continuará.
miércoles, 28 de marzo de 2018
Semana Santa o Cristo el estoico
Un año más entramos en una semana de recogimiento y, a la vez, fiesta para el mundo cristiano y católico como es el de la Semana Santa.
Es una Semana en la cual recordamos cómo Jesús, aún sabiendo lo que suponía quedarse en Jerusalén, se quedó, aceptó su destino y no se rindió en ningún momento a pesar de las torturas.
¿Qué opciones tenemos?
Ante los problemas tenemos dos opciones: huir o afrontarlos. No hay que confundir huir con evitarlos, pero una vez que no lo hemos podido evitar, solo queda una opción. Con huir, los problemas no se van, simplemente los posponemos. Solo queda afrontarlos, de la mejor manera posible, con dignidad y autorrespeto. En esta semana recordamos como el Hijo de Dios enfrentó el peor destino como ser humano: La muerte, lenta y dolorosa, en la Cruz. No huyó porque no era la solución, tarde o temprano volvería sobre él, así, sin quejarse ni protestar, afrontó su destino.
¿Qué significa rendirse?
Protestar es desesperar. Es reconocer la derrota. Mantener el tipo y afrontar las consecuencias es lo que nos llena de dignidad y respeto. Hay que saber que hay cosas que está a nuestro alcance cambiar, y si es posible, las cambiamos. Si no es posible cambiarlas, no perderemos el tiempo preocupándonos. Sigue adelante. Para saber si podemos cambiar las cosas primero hay que informarse de qué opciones están en nuestra mano. Estudiar el terreno. Una vez conozcamos todas las opciones actuaremos. Basta de preocupaciones. Como reza el antiguo adagio chino: "Si un problema tiene solución, ¿para qué te preocupas?, si un problema no tiene solución, ¿para qué te preocupas?".
Se puede decir que Jesús cumplió lo que pedía Séneca, poniéndose como ejemplo, con su valor y esfuerzo, obtuvo la felicidad y satisfacción por el deber cumplido: "Yo veré la muerte con la misma cara que oigo hablar de ella; yo me someteré a los trabajos, por grandes que sean, sosteniendo el cuerpo con el ánimo; [...]. Y cuando la naturaleza reclame mi espíritu o mi razón lo despida, me iré con el testimonio de haber amado la conciencia recta y las buenas inclinaciones, sin haber mermado la libertad de nadie, y menos la mía".
Eso es lo que entiendo que esta semana, de reflexión, recogimiento y fiesta, representa para mí y, por todo ello, os deseo una Feliz Semana Santa.
jueves, 25 de enero de 2018
Cómo meditar, el secreto del Mindfulness o Conciencia Plena
Actualmente hay un reconocimiento cada vez mayor de la psicología occidental sobre prácticas de origen oriental y religioso, tal como es la Meditación o los estiramientos, como medios efectivos para mejorar nuestro bienestar emocional.
Entre ellas se encuentra el Mindfulness o Conciencia Plena en el aquí y ahora. Una de las raíces del estrés es nuestra preocupación, es decir, en ocupar nuestra mente en cosas que tienen que venir y, de ahí, el prefijo "pre-" delante en la misma palabra.
Nuestra mente necesita tranquilidad pues es como un estanque, si removemos el agua, seremos incapaces de ver el fondo, de conocernos a nosotros mismos, de ser conscientes de nosotros mismos. Mucha gente son auténticos zombies inconscientes, que pasan por la vida, en vez de vivir la vida. Lo podemos ver en la calle todos los días, gente con prisa, automática, con la cabeza llena de pensamientos. Haz la prueba. Simplemente, si vas por la calle, párate un segundo y observa con tus sentidos, vacía tu mente, verás todo el estrés que te rodea.
Ese segundo de observación es la experimentación de la Conciencia Plena. Nuestro cuerpo es capaz de observar con todos los sentidos, pero nosotros nos cegamos en uno solo y, por si fuera poco, nuestra mente no está atenta a todo lo que nos rodea. Podemos cambiar eso con un pequeño ejercicio diario como es la meditación. Es algo muy sencillo que podemos hacer en casa.
Cómo aprender a meditar.
1. Ponte ropa cómoda y descálzate.
Lo primero es estar cómodo, ponte ropa cómoda y ancha y quítate los zapatos, pues necesitamos a todo nuestro cuerpo y que la energía fluya libremente.
2. Busca un lugar tranquilo.
Es fundamental. Imagina un estanque tranquilo donde nada perturbe esa tranquilidad, así debe ser nuestro lugar que puede estar en el jardín, en la orilla del mar o en una habitación de tu casa. Tienes que estar totalmente cómodo/a y tranquilo/a para sumergirte en la meditación.
3. Posición correcta.
Esto es lo más difícil porque mucha gente cree que hay que hacer posturas raras para ello pero hay varias opciones porque puede ser en la postura clásica, sentados en una silla o tumbados. Recuerda, lo importante es la meditación, la postura ayuda.
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| postura clásica |
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| tumbado |
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| sentado |
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| andando |
4. Céntrate en un objeto
Esto es la meditación propiamente dicha. Vacía tu mente. Céntrate en un objeto o en la respiración (preferentemente con los ojos cerrados) o céntrate en sonidos repetitivos pero agradables (música suave o de la naturaleza).
5. Respira
No muy fuerte, eso sí, con suavidad. Normalmente vendrán pensamientos a la cabeza porque, aunque queremos centrarnos, la mente necesita su tiempo para adaptarse. Acepta los pensamientos, es normal, lo estás haciendo muy bien y vuelve a centrarte en la respiración pausada y suave.
6. Márcate un tiempo previamente
No es necesario que sean horas, lo ideal son 20 minutos, pero está bien empezar por pequeños lapsos de tiempo de 1 minuto, 5, 10, ... etcétera. Lo puedes ir ampliando poco a poco. Es más importante en la constancia diaria que hacer 2 horas 1 día y 6 no hacer nada. También se recomienda el mismo momento del día, donde podremos aprovechar ese instante de rutina para simplemente ser conscientes.
7. Haz estiramientos
Cuando termines desperézate hacia el cielo y nota como, de repente, tienes energía renovadas y te invade una paz y calma en todo tu ser. Ese es el mayor beneficio de la Conciencia Plena. Dejemos que nuestro espíritu fluya con la naturaleza del mundo y fusionémonos con él.
Y es que, como he dicho anteriormente, desde la psicología, muchos profesionales se han dado cuenta de los beneficios de la meditación, y concretamente de la Conciencia Plena, para la salud mental, las relaciones interpersonales, la creatividad o el rendimiento óptimo, tanto en el deporte, la escuela o el trabajo, es decir, para todos los aspectos de la vida.
jueves, 4 de enero de 2018
Alfa y Omega
Enero es un mes de transición, una puerta, entre el año que dejamos atrás y el que entramos, pero es un mes duro pues estamos al principio del invierno.
Es un mes de balance, de reflexión, cerramos el año pasado, como la letra Omega del alfabeto griego, donde debemos pensar cómo nos ha ido el año y qué es lo que nos ha acontecido.
Es por ello que mucha gente, a primeros de año, realiza sus promesas de cambio, de mejora, en aquello que cree que sabe ha hecho mal pero creo que las hacemos un poco a la ligera. Tradicionalmente nos damos solo una noche para formular nuestros propósitos de año nuevo y pensamos que así, por desear algo, se hará realidad.
No nos damos tiempo a reflexionar con profundidad. Deberíamos, al menos, tomarnos una hora al día, durante una semana, en silencio, solo con nosotros mismos para analizar lo bueno y lo malo que hemos vivido, pues no todo en el balance es malo. Balance viene del baile de dos platos contrapuestos, de lo bueno y de lo malo, igual que el Alfa y Omega, aprender de nuestros excesos y de los defectos, para buscar nuestro equilibrio.
Un deseo no cambia nada, una decisión lo cambia todo.
Es por ello, una vez que hemos analizado el año pasado dónde hemos perdido nuestro equilibrio, que nos damos un año, si es necesario, para recuperarlo. De nuevo estamos en la casilla de salida, como la letra Alfa es la primera del alfabeto griego. De nuevo, todo depende de nosotros. Todo y nada. Es hora de empezar el año con la mejor decisión: decidas lo que decidas, vive el ahora, porque pase lo que pase, bueno o malo, todo pasa y todo regresa a la casilla de salida.
Es un momento breve, una hora al día, durante una semana, para balancear nuestras emociones, miedos, anhelos y esperanzas. Aprender de aquello que nos ha hecho pasar un mal trago, aceptarlo porque nadie dijo que la vida fuese justa y, sabiendo qué no queremos volver a vivir, decidir cambiarlo.
Es una puerta, enero, la que atravesamos que nos sirve para reflexionar que siempre que tengamos que comenzar algo, cualquier cosa, los comienzos no tienen que ser fáciles pero, siendo constantes, paso a paso, alcanzaremos nuestros fines. Es un mes de optimismo, de esperanza, porque si comenzamos en el Alfa y queremos llegar al Omega tendremos que pasar por todas las letras intermedias en nuestro camino.
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