Pensar la fe. Habitar el presente. Vivir en libertad.

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lunes, 5 de junio de 2017

Miles Christi, bellator Domini


"Igitur qui desiderat pacem, praeparet bellum" Vegecio


Estamos en una época extraña, como de ensueño, de paz y moderada prosperidad en la que, de vez en cuando, noticias crueles como la del atentado de Londres, París, Orlando, Bruselas, Berlín y tantos otros lugares nos asaltan para recordarnos lo frágil y efímera que es la vida humana. Quizá nos lo recuerdan con demasiada frecuencia.

Esta vez han sido los atentados terroristas los que usan la excusa de la religión musulmana para causar gran dolor a las personas que les rodean pero, no lo olvidemos, la violencia se manifiesta de las formas más diversas y con las excusas más variadas pero con el mismo fin: acabar con la vida de inocentes y provocar el terror en la sociedad.

Es hora de que haya personas dispuestas a trabajar de forma desinteresada por aquello que es justo y bueno para la sociedad. Es nuestro deber velar para que la paz continúe.

Una de las principales razones de la creación de este blog, o punto de reunión, era precisamente el de dar a conocer que hay gente que queremos recuperar esos ideales cristianos, heredados de las Órdenes de Caballería, de ayuda y defensa de los más necesitados. Y no hay nadie más necesitado que los que sufren la violencia en nuestros días en sus diferentes formas y facetas. Ahí debemos demostrar nuestra valía.

No es una afición, es un estilo de vida, que conlleva una preparación continua y diaria, empezando con pequeños gestos y sacrificios, pero cuyo fin último es la defensa del necesitado y apoyo de la persona en apuros. No podemos ser iguales que ellos. Somos mejores. Todos podemos ser víctimas, pero no seremos víctimas sin luchar. Consigamos una vida más plena para cada uno de los integrantes de la sociedad.


Señor, haz de mí un instrumento de tu paz:
donde haya odio, ponga yo amor,
donde haya ofensa, ponga yo perdón,
donde haya discordia, ponga yo unión,
donde haya error, ponga yo verdad,
donde haya duda, ponga yo la fe,
donde haya desesperación, ponga yo esperanza,
donde haya tinieblas, ponga yo la luz,
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

Oh, Maestro, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar,
ser comprendido como comprender,
ser amado como amar.

Porque dando se recibe,
olvidando se encuentra,
perdonando se es perdonado,
y muriendo se resucita a la vida eterna.


sábado, 6 de mayo de 2017

Cuando tu espíritu comienza a zozobrar

En ocasiones, tenemos que tomar decisiones difíciles y hacer algo que nos da miedo. Ese miedo nos provoca ansiedad. Quizá sea por duda, timidez o por falta de confianza en uno mismo pero, es tal la sensación de ansiedad en torno nuestro espíritu, que nos puede llegar a paralizar. Es esa ansiedad la que puede hacer zozobrar nuestra resolución. Sencillamente nos terminamos hundiendo.

¡Oh, hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste? (Mateo 14:31)


Hay un relato en el Nuevo Testamento que nos enseña cómo afrontar esas dudas. No dudes. Actúa como si no hubiese tempestad a tu alrededor, como si las olas no te empujasen, como si el viento no silbase a tu alrededor. Puedes hacerloRespira. Aunque no parece sencillo cambia, pues, de estrategia. Respira. Calma el viento y las olas a tu alrededor. Apacigua la tormenta. Respira.


Una vez calmada nuestra ansiedad vemos el camino con más claridad. En ese momento haz lo que tengas que hacer. Eres todo determinación y arrestos. Camina con decisión. Haz lo que debes hacer y hazlo bien.

La tormenta son solo circunstancias temporales que sobrevuelan a tu alrededor pero no son nada más que un poco de viento. Y el viento desaparecerá tan pronto como vino. El mar bajo tus pies será tan seguro como la tierra firme. Camina tu camino. Ten fe en tí.

sábado, 15 de abril de 2017

Cuando un ser querido se va

Vivir... por vivir; toma conciencia de que simplemente "vives" y no "vives para". Bruce Lee


Cuando nos encontramos con la pena de haber perdido recientemente un familiar o una amistad muy querida solemos estar más predispuestos a crear un punto de inflexión en nuestra vida. Es apenas un segundo de silencio y reflexión, pero es suficiente. Respira. Es en ese momento, ahora, cuando observamos lo que hemos dejado atrás. Quizá haya algo de nostalgia, arrepentimiento o alivio. Ahora. Es el ahora donde nos vemos a nosotros mismos. Aquí. Respira. Mira hacia adelante. Te ves dentro de cinco, diez o treinta años y comenzamos a ver hacia donde, por lo menos, no queremos ir. Es en este momento cuando, ironías de la vida, tomamos más consciencia del AHORA y empezamos a Vivir.


Algunos piensan que todo responde a un Plan Divino, que a unos les toca y a otros no, siguiendo un designio divino. Un designio a todas luces injusto y cruel para algunos. Famosa es la frase de que algunos nacen con estrella y otros estrellados. Solo para ocultar la dura y fría verdad: no hay tal designio. Nadie se merece las desgracias que le haya ocurrido porque estamos en manos del azar. Olvídate del Dios cruel y vengativo de las Escrituras. Somos tan pequeños como unas motas de polvo, quizá barro de polvo de estrellas, pero simples motas en medio de la inmensidad del Universo. La mayoría de las veces las situaciones ocurren y punto. Para lo bueno y para lo malo. Aprendamos de ello. No le demos más importancia. Ahora, ese es el punto de inflexión.

Cuando entendemos que no hay plan encontramos dos perspectivas muy interesantes. La primera es la más desalentadora: si no hay plan divino, ¿qué puedo esperar del futuro? La segunda es más tranquilizadora:si no hay plan divino ¿qué me impide diseñar mi propio plan de futuro? Si estamos atentos a ese "ahora" que acabamos de descubrir podremos evitar algunos peligros o aprovechar oportunidades que nos vayan llegando. El pasado ya no lo podemos cambiar. Deja de pensar "y si..." pues el pasado, pasado está. Estás aquí y ahora, tabula rasa, observa el horizonte: ese es el futuro.

Para crear un futuro comencemos diseñando el fin del camino, nuestro objetivo, al que queremos llegar. Para algunos será ser, para otros hacer o, finalmente, tener. De momento, como comienzo debemos saber lo que no queremos. Esto es ya muy importante. Para saber lo que realmente queremos estamos a un paso. Es tan fácil como coger un papel en blanco y en una cara poner aquello que no queremos tener, aquello que nos traerá infelicidad, y cuando llevemos unas cuantas ideas de lo que no queremos empezaremos a ver, como por arte de magia, todas aquellas ideas que queremos y podremos ser, hacer o tener. Estas, que son las más importantes, las anotamos en la otra cara de la misma hoja. Con esto ya tenemos para diseñar nuestro plan y comenzar nuestra ruta.

Comencemos nuestro camino.