Pensar la fe. Habitar el presente. Vivir en libertad.

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martes, 17 de octubre de 2017

El Bien y lo Correcto

¿Qué es el Bien?

El Bien es aquello que es moralmente Correcto. Fácil, ¿verdad? A todos se nos ha inculcado la idea de que es eso lo que tenemos que hacer, ¿verdad? Pero algo tan, aparentemente, claro jamás estuvo tan difícil de definir.

Cuando se nos dice que debemos hacer el Bien la primera duda que nos asalta es, ¿el Bien para quién?¿Para los demás o para mí? ¿Qué es el Bien? ¿Qué es lo Correcto?¿Por qué tengo que hacerlo? Es comprensible esta primera impresión. La duda surge porque, ya desde Platón, el concepto de Bien es muy difícil de definir, a priori.

En Platón simplemente subyace el ideal del Bien en la idea suprema de conocer, el ideal del Saber, porque la gente no es mala por naturaleza, lo que pasa es que es ignorante. Por lo tanto, la filosofía se convertía en la herramienta indicada, ya que, por definición, Filo-amor, Sofía-saber, la filosofía es el amor por saber y es, al mismo tiempo, el amor por el Bien. Según Platón, las personas quieren hacer el Bien pero no saben, están ciegas, atados a sus condicionamientos en su "caverna", el Mal es la ausencia de Bien, el Mal es la ignorancia. Es una gran discurso, pero Platón no nos dice qué es el Bien, lo idealiza, y así huye de definirlo siendo labor del filósofo, con ayuda de la dialéctica y la filosofía como herramientas, saber que es. Es, en definitiva, un camino personal. Otros filósofos griegos, recogiendo el testigo de Platón, por ejemplo Epicuro, pretenden imponer sus propias teorías del Bien contraponiéndolo al dolor, haciéndolo algo físico, como señal para conocer a través de la experiencia, pero se acabó idealizando la ausencia del dolor buscando el placer, equivocando así el camino. A veces hacer el Bien supone hacer sacrificios personales, por lo tanto, esa primera teoría termina estrellándose contra la evidencia.

Tal ha sido la indefinición de este concepto, tan importante en nuestra vida como seres humanos, que muchos han aprovechado el vacío para llenarlo con sus propias teorías pues, ¿cómo se puede hacer el Bien si no sabemos qué es? Siglos después la Iglesia Cristiana, y así también lo hicieron las demás religiones, se apropiaron el papel de definir el Bien. El Bien, tal y como lo aprenden de la cultura judía, es cumplir la Ley de Dios, es decir, los Diez Mandamientos. Cuando los mandamientos, que son tan básicos, dejan de servir de código ético de conducta, ¿quién define el Bien en las demás situaciones? Entonces la Iglesia, como intérprete y conocedora de los "misterios" divinos, se erige con la potestad de decir qué está bien y qué está mal. Algo que se ha demostrado poco eficaz, ¿cómo se atreve otra persona a decirme qué está Bien cuándo no es capaz de cumplir sus propios mandatos?

En siglos posteriores tuvo que venir Kant a decirnos qué era el Bien. Algo que siempre estuvo definido "por otros" Kant tuvo la valentía de superar ese estado de dependencia moral de "los otros", sobre todo de las religiones, pero también del poder civil. No siempre todo lo que es legal es Bueno. Tal y como decía en su célebre frase: "¡Atrévete a saber!¡Ten valor de disponer de tu propio entendimiento!" Recoge el testigo de Platón de ser cada uno su propio guía, a través de la razón, quien busque su sentido, pero, claro, de repente depender de nuestro propio entendimiento, siendo libres de pensar, nos deja de pie frente al abismo de la ignorancia. Kant, que sabe muy bien el vacío al que nos asoma, no lo hace sin una herramienta de guía para que, nosotros mismos, seamos los que busquemos e indaguemos nuestra propias respuestas: Imperativo moral o categórico.

Muchos se confunden en la idea de Kant. Es un imperativo para con uno mismo, una obligación del propio razonamiento hacia uno mismo, no una sustitución de nuestra moral por otra moral externa y distinta a la religiosa, la nuestra. El tiempo de la moral externa, religiosa o civil, ya había pasado y era la que había imperado todos estos siglos. Nos da la madurez personal para autoregularnos pero no nos daba la autoridad moral para imponer a otros lo que nosotros consideremos Bueno o Correcto. Así es como se ha llegado a desvirtuar su mensaje y autores como Nietzsche llegaron a proponer la ética del más fuerte, una ética aristócrata y autoritaria, impuesta por el más apto, el más fuerte. De hecho llegó a dudar de la obligación de hacer el Bien.

El imperativo categórico kantiano coincide con el mandamiento cristiano de "ama al prójimo como a ti mismo". Realmente Jesús, en los evangelios, nos define el mandamiento más importante pero la ignorancia y el interés particular lo han ocultado. De los Diez Mandamientos, que propone como suficientes para alcanzar la Vida Eterna, entendida como la Felicidad en la filosofía kantiana, se pueden resumir en Dos mandamientos que son, en realidad:

- Ama a Dios sobre todas las cosas, con todo tu corazón y con toda tu mente,
- y ama al prójimo como a ti mismo.

Teniendo toda esta información podemos ya contestar a todas las preguntas sobre el Bien:

¿Estamos obligados a hacer el Bien? No, depende de nosotros mismos, es una auto obligación en el mejor de los casos pero, como seres libres que somos, el no hacer el Bien conlleva sus propias consecuencias.

¿Qué es el Bien? Tratar a los demás como me gustaría ser tratado a mi mismo. Sé empático con los demás pues en la situación del otro debemos pensar qué querríamos que nos hiciesen a nosotros mismos.

¿Qué beneficio nos traerá hacer el Bien? La sensación de merecernos la felicidad, la recompensa de ser felices, porque tendremos la conciencia tranquila. No tiene porqué pensar el otro que hacemos lo correcto, ni tiene porqué saberlo, es una obligación propia, nuestra, y somos a nosotros quienes debemos rendirnos cuentas y no a los demás.

¿El Bien es relativo según los ojos que lo miran? Sí y no. El Bien es una realidad absoluta pues es bueno todo aquello que mejora, perfecciona y/o completa algo o a alguien. Pero no somos perfectos y, por lo tanto, a la hora de concretar ese ideal de bien en la realidad cada uno de nosotros puede tener una visión particular de lo que es bueno.

Si el Bien es una idea absoluta, ¿por qué no todos coincidimos en lo que es el Bien? La definición de Bien es, como bien definía Platón, una búsqueda personal, no tenéis que guiaros ciegamente por nadie, ni siquiera por mí. Liberaos de vuestras cadenas y condicionamientos. Recordad que no tenemos porqué coincidir todos en los mismos conceptos, porque cada uno tenemos una experiencia y unos conocimientos distintos, pero sí es verdad que según aumentemos en esos conocimientos y en esa búsqueda iremos convergiendo en un ideal más o menos similar. Lo importante es empezar a preguntaros y con las preguntas saldrán, poco a poco, las respuestas.

Si tenéis alguna pregunta sobre el Bien podéis plantearla e intentaré responderla pero solo soy un guía.

¡Atreveos a pensar!


martes, 19 de septiembre de 2017

La Libertad

Dado que el Ser Humano no quiere ser perturbado ni mostrarse inseguro, establece un patrón de conducta, de pensamiento, un patrón de relación con otros seres humanos, etc. Entonces se convierte en esclavo de dicho patrón considerándolo algo real, algo tangible y verdadero cuando, en realidad, es un condicionamiento. Es una cadena.

Un error repetido durante siglos se convierte en Verdad, se transforma en Ley, creando un obstáculo en el camino del autoconocimiento. La Fe se convierte en ignorancia y nos atrapa en un círculo vicioso del que nos es muy difícil salir.

Todo condicionamiento, como método estático, es la respuesta de un Ser Humano concreto, una hipótesis, una respuesta particular pero ese condicionamiento no es la Verdad en sí. Puede contener algo de verdad, pero no es la Verdad. ¿Dónde buscar la Verdad? En todas partes. Deshazte de los condicionamientos y convierte esa actitud en tu forma de actuar. Cuando existe una "forma", existe limitación, si estamos dentro de la circunferencia, estamos atrapados, sin vida.

Existen multitud de puntos de vista y, por ello, no debemos limitarnos a uno solo. Debemos abordarlos todos con nuestro propio conocimiento y circunstancias. El Ser Humano siempre se encuentra en proceso de aprendizaje. Aprende cual es la causa de tu propia ignorancia. Trasciende lo establecido. Haz lo que creas correcto. Piensa y, por lo tanto, serás.

Para hacer lo correcto debes liberarte de los condicionamientos. Hacer algo porque alguien o algo te dice que hay que hacerlo, no es actuar correctamente, es obedecer. Libera tu mente. Ser libre significa estar desprovisto de restricción externa, significa observar atentamente lo que haces normalmente, sin condenar ni aprobar. Simplemente, limítate a observar. No te esfuerces en "llegar a ser", simplemente "sé", rompe así con tus cadenas.

La Armadura de Dios

jueves, 31 de agosto de 2017

La Armadura de Dios

"Conforme a las obras, será la retribución:
furor para sus adversarios, represalia para sus enemigos." Isaías 59:18

Hay momentos en los que la fe en nosotros mismos y en las bondades de obrar correctamente se tambalea o corre el riesgo de fallarnos. Mucho dolor y miedo se cierne sobre nosotros al sufrir en nuestras carnes el horror del terrorismo pero también en las dificultades del día a día.

Recordemos las palabras del profeta Isaías y actuemos con confianza pues, en verdad, conforme a las obras, será la retribución. Unos lo llaman Voluntad de Dios, otros lo llamarán Karma, pero no importa el nombre.

La lucha no es contra enemigos de carne y sangre sino contra este Mundo de Tinieblas y los espíritus del mal que habitan en el Mundo.

Tomemos la Armadura de Dios para resistir en el día malo y mantenerse firmes después de haber superado todos los obstáculos. ¿Cómo usar la Armadura?

Cultiva tu propio poder interno.

Tenemos algo muy poderoso que es tu libertad, tu libertad interior, por lo tanto libera tu mente de condicionamientos, prejuicios y, sobre todo, de tu Ego. Parafraseando a Guro Jiddu Krishnamurti: No seas alguien, sé nadie, recuerda que a nadie no se le puede herir, dañar ni manipular.

Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.

El karma es positivo y negativo aunque no todas las cosas malas que te ocurren tienen por qué tener base en una actuación mala. Lo que es seguro es que si actúas bien se te retribuirá, pero también, como decía Napoleón Hill: toda adversidad, todo fracaso, lleva en sí la semilla de un beneficio igual o mayor. Por todo ello, ten confianza en tí.

No trates de forzar, manipular o controlar a los otros

Bastante tenemos con conocernos y aceptarnos. Usar tu tiempo para cambiar a los demás es perder tiempo en cambiarnos a nosotros mismos. Usa el bien más preciado que tienes, tu tiempo, en tí. Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás en ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser.

Miles Christi, Bellator Domini