Pensar la fe. Habitar el presente. Vivir en libertad.

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jueves, 4 de enero de 2018

Alfa y Omega

Enero es un mes de transición, una puerta, entre el año que dejamos atrás y el que entramos, pero es un mes duro pues estamos al principio del invierno.

Es un mes de balance, de reflexión, cerramos el año pasado, como la letra Omega del alfabeto griego, donde debemos pensar cómo nos ha ido el año y qué es lo que nos ha acontecido.

Es por ello que mucha gente, a primeros de año, realiza sus promesas de cambio, de mejora, en aquello que cree que sabe ha hecho mal pero creo que las hacemos un poco a la ligera. Tradicionalmente nos damos solo una noche para formular nuestros propósitos de año nuevo y pensamos que así, por desear algo, se hará realidad.

No nos damos tiempo a reflexionar con profundidad. Deberíamos, al menos, tomarnos una hora al día, durante una semana, en silencio, solo con nosotros mismos para analizar lo bueno y lo malo que hemos vivido, pues no todo en el balance es malo. Balance viene del baile de dos platos contrapuestos, de lo bueno y de lo malo, igual que el Alfa y Omega, aprender de nuestros excesos y de los defectos, para buscar nuestro equilibrio.

Un deseo no cambia nada, una decisión lo cambia todo.

Es por ello, una vez que hemos analizado el año pasado dónde hemos perdido nuestro equilibrio, que nos damos un año, si es necesario, para recuperarlo. De nuevo estamos en la casilla de salida, como la letra Alfa es la primera del alfabeto griego. De nuevo, todo depende de nosotros. Todo y nada. Es hora de empezar el año con la mejor decisión: decidas lo que decidas, vive el ahora, porque pase lo que pase, bueno o malo, todo pasa y todo regresa a la casilla de salida.

Es un momento breve, una hora al día, durante una semana, para balancear nuestras emociones, miedos, anhelos y esperanzas. Aprender de aquello que nos ha hecho pasar un mal trago, aceptarlo porque nadie dijo que la vida fuese justa y, sabiendo qué no queremos volver a vivir, decidir cambiarlo.

Es una puerta, enero, la que atravesamos que nos sirve para reflexionar que siempre que tengamos que comenzar algo, cualquier cosa, los comienzos no tienen que ser fáciles pero, siendo constantes, paso a paso, alcanzaremos nuestros fines. Es un mes de optimismo, de esperanza, porque si comenzamos en el Alfa y queremos llegar al Omega tendremos que pasar por todas las letras intermedias en nuestro camino.

domingo, 24 de diciembre de 2017

¡Feliz Navidad!

Hoy es un gran día donde celebramos el nacimiento de Jesús, el Mesías, y es un gran día de celebración y alegría. Pero no viene de más explicar de dónde procede esta tradición.

Navidad viene del latín, nativitas, y significa "nacimiento", en honor del nacimiento de Jesús. La palabra nativitas viene del verbo latino nasci de las que derivan las palabras: nacer, nación, nacionalidad, nacionalismo, naturaleza, etc.

La Navidad se celebra el 25 de diciembre pero eso no quiere decir que Jesús naciese ese día, pues no se sabe cuando nació Jesús. El uso de esta fecha es debido, como muchas tradiciones cristianas, por adaptación de las Saturnales romanas, festividades posteriores al nacimiento del Sol Invicto, variante religiosa del culto de Mitra, un mesías salvador de origen oriental, religión muy mayoritaria entre los soldados romanos antes de la generalización del cristianismo. Con la subida del cristianismo a religión del Imperio se transformaron en este nuevo sentido todas las fiestas anteriores.

El 21 de diciembre es el solsticio de invierno en el hemisferio norte, donde se encuentran Jerusalén y Roma y ese día es el más corto del año, pues es este hemisferio el que está más inclinado con respecto del sol y ese día es el día en el que la tierra recibe menos luz del año. Además, el sol se esconde tras bajo el símbolo astronómico de la Cruz del Sur y resulta que Jesús, el Dios Solar crisitiano, fue crucificado.

El 25 de diciembre es cuando el Dios Sol "renace", de ahí el Sol Invictus-Mitra-Jesús, pues a partir de este día la luz del día empieza a crecer. Esto, para el pueblo romano que era eminentemente agrícola, era muy importante y por ello celebraban las Saturnales, Saturno era el Dios Solar de los Romanos pues era el dios de la agricultura y la cosecha identificado por el Cronos griego, y en estas fechas celebraban grandes comidas de confraternización donde la familia se reunía festejando el fin del ciclo anual agrícola. Con el 21 de diciembre se inicia el invierno y a partir de este momento se para la actividad agrícola.

El árbol de Navidad es también una tradición romana considerada pagana, de pagus, es decir, aldea que derivó en pagano, es decir, no cristiano, pues era una celebración campesina donde el pino representa el árbol perenne, cuyas hojas sobreviven al invierno, y entre las aldeas, más tradicionalistas, aferrados a las tradiciones de los dioses del ganado y las cosechas, se resistían a abandonarlos y se terminó colocando una estrella en lo alto representando la Estrella de Belén que guía a los Reyes Magos hasta encontrar al niño, que profecitaban las escrituras era el niño Dios.

Por todo ello, siendo conscientes de donde viene la tradición, con el mismo espíritu fraternal os deseo: ¡Feliz Navidad!

sábado, 16 de diciembre de 2017

7 Consejos para ser feliz

La vida nos puede dejar muchas satisfacciones personales, pero también, si no estamos conscientes, nos puede hacer caer en un circulo vicioso en el cual nos olvidamos de disfrutar de la vida.

Se entiende que cada persona tiene su definición propia de éxito y felicidad, sin embargo, me he dado a la tarea de desarrollar algunos conceptos que nos podrían ayudar a recordarnos 7 consejos , 7 cosas sencillas de nuestra existencia, que cualquiera que aplique alguna se sentirá un poco más feliz, ya que al final estamos aquí para disfrutar de la vida.

1. Agradecer
No nos toca pensar qué hubiésemos hecho si nos hubiese pasado esto o aquello. Nos toca vivir el tiempo que se nos ha dado. Cualquier situación en nuestra vida, por más trágica que parezca, tiene a alguien en algún lugar del mundo que estaría dispuesto a cambiar su situación contigo. Es por ello por lo que debemos quejarnos menos y ser más agradecidos con lo que tenemos en nuestra vida, mostrando gratitud. Ser agradecidos nos ayudará indudablemente a disfrutar más la vida y ser feliz.

2. Evitar el estrés
Un estudio reciente del Harvard Business School y Stanford's Graduate School of Business revela que el estrés laboral mata cada año a 120,000 personas sólo en EUA. Es por ello por lo que es sumamente importante, primero, reconocer cuando se sufre de estrés, identificar qué es lo que lo causa y tomar “cartas en el asunto”.

En mi caso, tengo 3 importantes medicinas para el estrés: Hacer ejercicio, meditar y escuchar música. Prueba uno de éstos o algún otro que te ayude a disminuir el estrés en tu vida.

3. Vivir el presente
Es común preocuparnos por lo que, supuestamente, pasará. Ese preocuparse supone ocuparse de algo antes ("pre-") de que ocurra imaginando sus consecuencias, y ninguna buena. Olvídate de lo que está por ocurrir y ocúpate de lo que ya ocurre porque “se nos va la vida” pensando en lo que tenemos que hacer en el futuro. Eso no nos permite disfrutar el presente.

Es importante tomar conciencia que estamos en el “aquí y ahora” y si no disfrutamos las cosas cotidianas y pequeñas de la vida, ¿cuándo lo haremos? Mi forma de ver esto es que estamos aquí principalmente para disfrutar el viaje, porque la vida es un viaje personal, y no solo un punto de partida y un final, por ello debemos elegir con quien y cómo debemos vivirla. Busca realizar actividades que te guste hacer y disfrútalas con mayor frecuencia, ya sea de forma individual (practicar algún deporte, disfrutar con algún hobby, etc.) o acompañado de tu familia y/o amigos.

4. Aprender de los fracasos
También el pasado puede jugar un papel chantajista en nuestro grado de felicidad. El ser humano, por alguna razón, es muchas veces demasiado exigente con uno mismo y puede ser el juez más riguroso. 

Mi consejo aquí es tratar de ver los errores y fracasos como un aprendizaje, más que como una auto limitación para nuestro presente, y por supuesto, para nuestro futuro. Hay que aprender de los errores y no mortificarnos por éstos, para poder tener una vida más feliz y menos estresada. Lo pasado, pasado está, a veces se gana y otras veces se aprende.

5. Tener presente a la muerte
Steve Jobs pronunció en 2005 un discurso en la Universidad de Stanford ante los estudiantes y habló de la muerte: “Cuando tenía 17 años, leí una cita que decía algo así como: Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás la razón. Me marcó y desde entonces, durante los últimos 33 años, cada mañana me he mirado en el espejo y me he preguntado: Si hoy fuese el último día de mi vida, ¿querría hacer lo que voy a hacer hoy? Y si la respuesta era "No" durante demasiados días seguidos, sabía que necesitaba cambiar algo. Recordar que voy a morir pronto es la herramienta más importante que haya encontrado para ayudarme a tomar las grandes decisiones de mi vida”.

En este sentido, pensar en la muerte hizo a Jobs vivir su vida intensamente. Mi aprendizaje de esta vivencia es que muchas veces pensamos que somos eternos y no nos damos la oportunidad de vivir la vida. Si realmente lo piensas, TODOS vamos a morir algún día, así que fuera los miedos y disfrutemos, que a eso venimos que la vida son dos días.

6. Tener actitud
Definitivamente nosotros no podemos controlar todo lo que nos sucede en la vida. Lo que si podemos elegir es la actitud personal que tomamos ante una determinada situación. Podemos elegir derrotarnos o podemos elegir ver la situación de una forma positiva y optimista. Eso SÍ está en nuestro control; lo demás no.

Es por ello por lo que gran parte de la felicidad radica en nuestra mente y no fuera de ésta, ya que dependerá mucho de la actitud que tomemos ante las situaciones de la vida lo que nos permitirá disfrutar en mayor o en menor grado nuestro tiempo por acá.

7. Ayudar a los demás
En mi opinión, creo que una de las formas de obtener felicidad en la vida es proporcionándola a los demás. La satisfacción de haber tenido la oportunidad de ayudar a alguien es realmente placentera. Eso es porque realizar lo correcto nos hace, moralmente hablando, merecedores de nuestra felicidad

No sólo me refiero al aspecto monetario, sino a muchas otras formas en las que podemos ayudar. Puedes elegir ayudar a alguien cercano o alguien completamente desconocido. Si ponemos atención, siempre habrá alguien que necesite de nuestra ayuda. Ayudar es una fuente infalible de satisfacción y felicidad.

Mi conclusión es que no existe una formula total y completa de ser feliz; lo que si existe es la decisión que tomemos nosotros mismos de ser o no felices. Nadie podrá decidir por ti acerca de tu felicidad más que tú. El que decida ser feliz, lo logrará, porque un deseo no cambia nada pero una decisión lo cambia todo.