Pensar la fe. Habitar el presente. Vivir en libertad.

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sábado, 15 de abril de 2017

Cuando un ser querido se va

Vivir... por vivir; toma conciencia de que simplemente "vives" y no "vives para". Bruce Lee


Cuando nos encontramos con la pena de haber perdido recientemente un familiar o una amistad muy querida solemos estar más predispuestos a crear un punto de inflexión en nuestra vida. Es apenas un segundo de silencio y reflexión, pero es suficiente. Respira. Es en ese momento, ahora, cuando observamos lo que hemos dejado atrás. Quizá haya algo de nostalgia, arrepentimiento o alivio. Ahora. Es el ahora donde nos vemos a nosotros mismos. Aquí. Respira. Mira hacia adelante. Te ves dentro de cinco, diez o treinta años y comenzamos a ver hacia donde, por lo menos, no queremos ir. Es en este momento cuando, ironías de la vida, tomamos más consciencia del AHORA y empezamos a Vivir.


Algunos piensan que todo responde a un Plan Divino, que a unos les toca y a otros no, siguiendo un designio divino. Un designio a todas luces injusto y cruel para algunos. Famosa es la frase de que algunos nacen con estrella y otros estrellados. Solo para ocultar la dura y fría verdad: no hay tal designio. Nadie se merece las desgracias que le haya ocurrido porque estamos en manos del azar. Olvídate del Dios cruel y vengativo de las Escrituras. Somos tan pequeños como unas motas de polvo, quizá barro de polvo de estrellas, pero simples motas en medio de la inmensidad del Universo. La mayoría de las veces las situaciones ocurren y punto. Para lo bueno y para lo malo. Aprendamos de ello. No le demos más importancia. Ahora, ese es el punto de inflexión.

Cuando entendemos que no hay plan encontramos dos perspectivas muy interesantes. La primera es la más desalentadora: si no hay plan divino, ¿qué puedo esperar del futuro? La segunda es más tranquilizadora:si no hay plan divino ¿qué me impide diseñar mi propio plan de futuro? Si estamos atentos a ese "ahora" que acabamos de descubrir podremos evitar algunos peligros o aprovechar oportunidades que nos vayan llegando. El pasado ya no lo podemos cambiar. Deja de pensar "y si..." pues el pasado, pasado está. Estás aquí y ahora, tabula rasa, observa el horizonte: ese es el futuro.

Para crear un futuro comencemos diseñando el fin del camino, nuestro objetivo, al que queremos llegar. Para algunos será ser, para otros hacer o, finalmente, tener. De momento, como comienzo debemos saber lo que no queremos. Esto es ya muy importante. Para saber lo que realmente queremos estamos a un paso. Es tan fácil como coger un papel en blanco y en una cara poner aquello que no queremos tener, aquello que nos traerá infelicidad, y cuando llevemos unas cuantas ideas de lo que no queremos empezaremos a ver, como por arte de magia, todas aquellas ideas que queremos y podremos ser, hacer o tener. Estas, que son las más importantes, las anotamos en la otra cara de la misma hoja. Con esto ya tenemos para diseñar nuestro plan y comenzar nuestra ruta.

Comencemos nuestro camino.

viernes, 27 de enero de 2017

El Ser Humano que tienes dentro

El mundo que hay a nuestro alrededor cambia constantemente. Guerras, hambrunas, crisis económicas, crisis morales, incertidumbre,... Cada acontecimiento que ocurre nos desconcierta aún más. Nos confunde en nuestro camino. De hecho, muchos ignoran que recorren un camino. Un camino que tiene un principio y que, en algún momento, tendrá un final. Todo ello, en conjunto, es fácil que nos agobie, nos aterre, nos desaliente.

La mente, por miedo, la llenamos de sobre-información y de superficialidad. Estamos sobre-informados y no super-informados. Creemos que más información, más dinero, una casa más grande, más trabajo, más, más, más, serán la solución a nuestros problemas. No nos damos cuenta de que el Universo es perfecto tal como es y nos da, como a individuos, todo lo que necesitamos. Está ahí y no somos capaces de verlo. Buscamos fuera lo que debemos buscar dentro porque lo tapamos con tanta superficialidad.

Creamos montañas de granos de arena y solo necesitamos creer en nosotros mismos, creer con auténtica FE, para quitarlas de nuestro camino (San Marcos 11:22) «Porque yo les aseguro que si alguien dice a esta montaña: Retírate de ahí y arrójate al mar; se cumplirá, siempre y cuando no dude en su corazón, sino que crea que se cumplirá». Recuerda: sin vacilar en tu interior, sino creyendo que sucederá lo que digas, lo conseguirás.

Volvamos a creer en nosotros mismos. Busquemos en nuestro interior a ese Ser auténtico, ese Ser Humano que llevamos dentro, para descubrir todo aquello que somos y tenemos. Deja aflorar el Ser Humano que tienes dentro, retoma la alianza con la Humanidad, con la Naturaleza y con el Universo y así, solo así, seremos merecedores de los dones que nos brindará Dios.