En momentos difíciles es complicado creer, bueno, depende. Hay mucha gente que busca en la oración el milagro momentáneo y pasajero, es decir, mucha gente pide dinero, salud, amor, etc. Es un enfoque, para mí extraño, ya que no tiene por qué funcionar simplemente porque no funciona así. En cambio, los ateos responden "mira lo que ha hecho tu Dios", como si las enfermedades o las plagas sean castigos divinos cuando tampoco es así. ¿Qué le pasa a Dios para permitir que pasen estas cosas?
A ver, en primer lugar, la religión cristiana no funciona así pues, no me cansaré de repetirlo, pues si ni siendo Dios te libras de tu cruz, es difícil que nosotros nos libremos de la nuestra.
Mi Reino no es de este mundo (Juan 18:36)
Estas palabras ya deberían advertir que Dios no ha venido a quebrar sus propias leyes naturales y hacer de la excepción, el milagro, la norma. El área de acción de la Fe es espiritual. Cuando tienes fe relativizas muchas cosas mundanas, incluso el dolor, la pérdida y la angustia. Aceptar la Voluntad de Dios te ayuda a despreocuparte de aquello que no tiene solución, de aquello que no tiene cura, de lo inevitable. ¿qué sentido tiene preocuparse por ello si es inevitable, no tiene cura, no tiene solución? Ninguno.
La vida es cambio, algunas veces el cambio nos agradará y otras no, pero esa es la Voluntad de Dios. Ora para hacer más soportable aquel cambio que no nos gusta, que es desagradable, aún sabiendo que es lo "peor" que nos puede ocurrir. Realmente la pregunta debería ser, ¿Cómo puedo orar para hacer más soportable el cambio? Pues poniendo en orden tu alma. Tanto si estás en esa situación como si no lo estás, siempre es buen momento para poner en orden tu mundo interior orando, no hables, no pienses, solo respira y deja que sea Dios el que hable. Aprende a apreciar todo aquello que sí tienes, ahora, en este momento y aprende a morir en cada momento del día. Esa es la lección de la Semana Santa. ¡Qué tranquilidad da saber que das el máximo de lo puedes dar en cada momento pues estás en paz, en orden contigo mismo y con tus seres queridos!
En momentos así, con un estado de alarma por crisis sanitaria en todo el país, de confinamiento obligado y acercándose la Semana Santa, reflexionemos confiados que nuestro Reino tampoco es de este mundo, este mundo es pasajero, es ley de vida que las cosas nacen, crecen y mueren, no así el espíritu. El espíritu, como la energía, ni se crea ni se destruye sino que se transforma. He ahí también el sentido de la Resurrección. En el momento final ni se dispersa ni se pierde en la Nada, bueno eso es lo que piensan los ateos, pero los creyentes creemos que nuestro espíritu se unirá con Dios, en Uno, es un volver a la Fuente de Todo.
En realidad no hace falta que llegue el final de la vida terrenal para ello. Sé uno con Dios ahora, en este momento, en cada momento de tu vida. Es un regreso continuo a la fuente de Todo. Ese es el sentido de la oración y de la meditación. Sé uno con Dios.
En realidad no hace falta que llegue el final de la vida terrenal para ello. Sé uno con Dios ahora, en este momento, en cada momento de tu vida. Es un regreso continuo a la fuente de Todo. Ese es el sentido de la oración y de la meditación. Sé uno con Dios.

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